En la superficie, abundan las flores de loto y allí, flotan las ideas y las conciencias colectivas rodeadas de arquetipos, paradigmas y prejuicios. Muchos metros más abajo, en la parte más recóndita del pantano, desaparece el oxígeno y traumas, tragedias y horribles experiencias gritan desesperadamente con caras humanas transfiguradas en monstruos, encerrados sin poder salir; siendo esto inevitable en alguna noche de truenos.
El hombre, ciego por su propio estado y preso de su propia raza, es incapaz de decidir en el transcurso de sus días, y aunque cree fuertemente que es libre de pensamiento y que posee propia voluntad, es cautivo en un pantano del que no puede escapar, adormilado y en estado de trance, para intentar evitar el sufrimiento... innato de todos los seres vivientes desde el origen hasta el final. J.A
lunes, 3 de noviembre de 2008
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